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…y si…

Andrés R. Helguera

MEXICO, D.F..- Esto de los calendarios entre la Copa Oro y El Hispano nomás no cuadran y nos empujan a hacer más chamba de adivino que de narrador; así que a puras conjeturas nos debemos ir porque hasta hoy (miércoles) en la noche se habrán enfrentado Estados Unidos con Jamaica y México con Panamá, buscando la final anhelada para un par (Jamaica y Panamá) y obligada para el otro (Estados Unidos y México); es más, para la siguiente colaboración ya tendremos campeón de la zona, y el tenor (obvio) podría ser distinto de acuerdo con el cuadro final: si los caribeños o los canaleros levantan la copa (y la ceja de los demás) daría al traste con el ya tradicional duopolio ejercido por las naciones norteamericanas; en caso de que Estados Unidos logre el bicampeonato, tendría ya su pase directo a la Copa Confederaciones, un torneo sin brillo, pero con millones de dólares tan sólo por asistir; y si México termina agenciándose la corona, el “Piojo” podrá respirar y alejar un poco de su pescuezo la Espada de Damocles, aunque, de quedarse con el Oro, tendría que haber un partido extra con Estados Unidos para dirimir quién recibirá la dolariza de la Confederaciones.
A pesar del camino de arcoiris que se puede presentar en caso de una victoria mexicana el domingo (siempre y cuando haya podido salvar el duro escollo panameño y luego el rival en la final) y que vuelvan las voces erróneas y payasas de “gigantismo” en la zona, el aprendizaje azteca sigue siendo nulo, apelando a la corta, extremadamente corta, memoria y visión deportiva de los dirigentes de la federación Mexicana de Futbol; ya ninguno se acuerda de que al Mundial de Brasil se llegó vía repechaje, sufriendo como nunca y que con el ánimo que inyectó el “Piojo” durante el certamen hizo creer (a muchos, no a todos) que se regresaba a la “normalidad”; sin embargo, el efecto “Piojorate” se está acabando y no es casual que en esta Copa de Oro el Tri haya regresado a su nivel premundialista.
Ganar o no ganar la Copa Oro no debiera esconder la realidad futbolística que viven los verdes; esa repetida excusa de que los países de la zona han elevado su nivel y emparejado los cotejos, ok, se las creemos, pero eso indica que México no ha avanzado y por ello también lo están alcanzando; acá la prepotencia de que “todo está bien” impide que se pongan a trabajar en serio en un proyecto real, estructurado, no al aventón, como siempre se ha hecho.
Ahora, si la selección mexicana no tiene un final feliz en el torneo, ya sabrán que los señalados como culpables serán jugadores y cuerpo técnico (que culpa tienen, ni duda), porque es muy fácil señalar lo obvio; los dirigentes darán declaraciones de que “tomarán medidas drásticas” y bla-bla-bla, correrán al “Piojo” y… nada, no pasará nada porque sabemos que a estas personas no les interesa el deporte, sino el negocio y mientras sigan sacando raja invirtiendo lo mínimo, seguirán lingo-li-lingo.
Cualquier comentario o vituperio lo pueden “imeilar” a: arhg68@gmail.com; prometo responder a todo el o la que se tome el tiempo de hacerlo.

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