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¿Sufres del Estrés de los Emigrantes?

Por Graciela Baugher

Un estudio de La Organización Mundial de la Salud señala que los dos factores que contribuyen con mayor fuerza al aumento de enfermedades mentales en el mundo son los rápidos cambios en el ambiente y situaciones de pobreza. Los inmigrantes Latinos suelen caracterizarse por poseer ambos factores, debido a que muchos de ellos se mueven de un país a otro con la esperanza de mejorar su situación socioeconómica, enfrentándose a cambios bruscos tanto en el ambiente físico, económico y social, dejando atrás su origen, tierra, país, costumbres, cultura y, en muchos casos, a sus familiares y amigos.
Tanto el estrés como la inmigración son fenómenos que han existido en todos los tiempos. El estrés en sí es una reacción de nuestro organismo ante un medio ambiente saturado de estímulos o cuando las demanda de vida se perciben demasiado difíciles, ocasionando que la persona se sienta ansiosa y tensa. Cuando emigramos, el estrés se hace muy presente por las exigencias del nuevo ambiente.
Hay una variedad compleja de razones por las cuales emigramos. Muchos hemos venido aquí dejando todo en nuestros países para alcanzar el “Sueño Americano” de una vida mejor. Otros son obligados a emigrar por razones políticas o sociales, otros por razones laborales, académicas, familiares, etc. Sin importar la razón, todos debemos adaptarnos de una manera muy rápida a la nueva cultura, estilo de vida, clima, idioma, etc., afrontando al mismo tiempo la nostalgia por todo lo dejado atrás. Algunos hemos tenido la gran suerte de ser recibidos por familiares o amigos que nos han ayudado y guiado en nuestra adaptación. Sin embargo, no escapamos de algunos factores que producen el estrés de los emigrantes. Entre estos factores tenemos: – Soledad y nostalgia al abandonar a nuestros parientes y amigos. – Sentimiento de fracaso o decepción, al no tener posibilidades de un buen trabajo, debido a la falta de documentos legales o por no hablar el idioma. – Sentimientos de miedo por falta de papeles o por el cambio de las leyes migratorias. – Sentimiento de lucha por sobrevivir en una cultura tan diferente (“shock cultural”).  El idioma y la dificultad de aprenderlo es otra barrera que se interpone en la adaptación y superación. Los niños aprenden más rápido el idioma, guían y sirven como “bastones” a sus padres; bajo esta presión ellos maduran más rápido, pero el peso de la responsabilidad les produce estrés. El estrés de los emigrantes se caracteriza por depresión, ansiedad, insomnio, dolor de cabeza, dolores de espalda, irritabilidad, confusión o pérdida de la memoria, falta de concentración, cambios en el peso, problemas digestivos y otros. Este estrés crónico viene asociado a problemas como desarraigo o inseguridad, tristeza, melancolía, duelo. El duelo es el proceso de reorganización de la personalidad que tiene lugar cuando una persona ha perdido algo significativo. Existen tres tipos de duelo: – Duelo simple es aquel que se da en buenas condiciones y puede ser elaborado. – Duelo complicado, es cuando existen serias dificultades para la elaboración del duelo. – Duelo extremo es tan problemático que no es elaborable, porque supera las capacidades de adaptación del individuo.
El estrés extremo puede predisponer el desarrollo de una enfermedad psicótica, así como inducir al consumo elevado de tabaco, alcohol y drogas.
Graciela G. Baugher, CCHt. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com

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