Señala Trump que es el  “Tiempo Correcto” Para  una Reforma Migratoria

Señala Trump que es el “Tiempo Correcto” Para una Reforma Migratoria

* Habla de un Camino a la Legalización de Indocumentados * “Dreamer” Insiste en que la Comunidad Inmigrante es Blanco de la Discriminación y Persecución

WASHINGTON.-  Donald Trump continua defendiendo la construcción de un muro fronterizo y la deportación “de los malos”,  pero instó a ambos partidos a trabajar en una reforma migratoria.
En su primer discurso ante el congreso, el presidente se refirió a una reforma migratoria con base a “méritos”, para combatir a quienes son una carga pública y promover el bienestar económico en el país.
Horas antes de dicho discurso, Trump, señalaba que es el “tiempo correcto” para una reforma migratoria que permita algún tipo de legalización para la población indocumentada en Estados Unidos”.
Ante el Senado y la Cámara de Representantes, Trump no habló de la deportación de todos los 11 millones de inmigrantes indocumentados –una promesa electoral- sino de una reforma del “obsoleto” sistema de inmigración legal, como el que tienen países como Canadá o Australia.
Repitiendo la conocida queja de los conservadores, Trump argumentó que el sistema actual “deprime los salarios para los trabajadores más pobres, y pone mucha presión sobre los contribuyentes”,
Si adoptamos un sistema con base a “méritos”, es decir con base a mano de obra altamente calificada, eso acarrearía múltiples beneficios, como el ahorro de fondos, un aumento salarial, y ayuda para que las familias en apuros, “incluyendo familias inmigrantes”, puedan trepar a la clase media, dijo Trump.
Así, el mandatario reiteró la idea conservadora de que una “verdadera” reforma migratoria tiene que apoyarse en tres pilares: mejoras en los trabajos y salarios de los estadounidenses, el fortalecimiento de la seguridad nacional, y el restablecimiento del “respeto” de las leyes.
Trump afirmó que gracias a su política migratoria, Estados Unidos está expulsando a “los malos” –como pandilleros y criminales- y combatiendo a los carteles de la droga que se han propagado en el país, mejorando la seguridad ciudadana. Sin embargo, omitió que las propias estadísticas demuestran que los inmigrantes son menos propensos a cometer crímenes.
Para reforzar su argumento de que los indocumentados son sinónimo de criminalidad, Trump citó por nombre a víctimas de criminales indocumentados, cuyos familiares figuraron entre los invitados por la Casa Blanca.
Para combatir el “caos” en la frontera, explicó, su gobierno comenzará la construcción de un “gran, gran muro”, aunque no repitió su promesa electoral de que México pagará por este megaproyecto.
De hecho, Trump no mencionó por nombre a México pese a que reiteró su queja de que otros países han tomado ventaja de Estados Unidos.  Aunque nunca lo citó por nombre, quedó en claro que muchas de sus críticas estuvieron dirigidas a su antecesor, Barack Obama.

En su alocución de una hora, con un lema de “unión y fuerza” y la “renovación del espíritu estadounidense”, Trump defendió su idea de promover un comercio “más justo”, e instó al Congreso a agilizar la labor de anular “Obamacare”,  aprobar una millonaria infusión en la infraestructura, y fortalecer a las Fuerzas Armadas.
También defendió las medidas adoptadas por su gobierno para apoyar a la clase media, y combatir al terrorismo internacional. En la arena internacional, sin embargo, no hizo mención alguna de Rusia, pese a que señaló que Estados Unidos ha mejorado sus relaciones con otros países del mundo.
El discurso, en todo caso, mostró a un Trump más conciliatorio que lo que suele ser frente a sus críticos y adversarios en Twitter y en cada foro público.
Por su parte, la respuesta formal de la oposición demócrata estuvo a cargo del exgobernador de Kentucky, Steve Beshear (2007-2015), quien recordó que Trump prometió ser el “paladín de las familias” y de la clase media pero, a su juicio, ha adoptado medidas que terminan perjudicándolas.
Beshear se refirió en concreto a su plan de desmantelar “Obamacare”, que ha dado cobertura médica a al menos 20 millones de estadounidenses.
“Esto no es un juego. Es un asunto de vida o muerte para la gente”, enfatizó Beshear en una breve respuesta.
Por otra parte, Beshear afirmó que Trump prácticamente “le ha declarado la guerra a los refugiados y los inmigrantes” y, a su juicio, “los verdaderos líderes no propagan las divisiones”.
En la respuesta en español, la activista “DREAMer” de Nevada, Astrid Silva,  destacó que el discurso de Trump fue “divisivo” y busca infundir miedo en la comunidad inmigrante, que es blanco de la “discriminación” y “persecución”.
No obstante, horas antes de su discurso, Trump afirmaba que está abierto a una reforma migratoria.
El presidente afirmó que, a su juicio, es el “tiempo correcto” para una reforma migratoria que permita algún tipo de legalización para la población indocumentada.
“Creo que el tiempo es correcto para una reforma migratoria, siempre y cuando ambos lados cedan” en sus posturas, dijo.
Trump hizo esas declaraciones, según presentadores de las principales cadenas de televisión, que incluyó a Univisión y Telemundo, que participaron en un almuerzo con él.
Trump se refería a la actitud entre demócratas y republicanos que durante décadas ha impedido la aprobación de una reforma migratoria integral.
Un funcionario de alto rango de la Casa Blanca, que pidió el anonimato, precisó que Trump apoya algún tipo de legalización que incluya permisos de trabajo temporales pero no una vía a la ciudadanía, como han exigido grupos defensores de los inmigrantes.

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