<!--:es-->Saboreando la Noticia Julio 2, 2015<!--:-->

Saboreando la Noticia Julio 2, 2015

Ahora que los mexicanos nos hemos unido en indignación por lo que dijo Donald Trump de nosotros, les pido a mis compatriotas que hagamos algo al respecto para que jamás nadie vuelva a insultarnos de esa manera.
Si usted conoce a algún mexicano hampón, por favor dígale que mejor se dedique a otra cosa. Recuérdele que aún peor que el insulto de un gringo copetón es el hecho de que otro mexicano te estafe, te robe, te viole o te mate.
Aprovechemos el coraje que nos provocó la ofensa de Trump para cambiar nosotros mismos. No más violadores mexicanos; no más rateros mexicanos, no más delincuentes o criminales mexicanos.
Si cada uno de los ciento veintipico de millones de mexicanos que habitamos este mundo nos comprometemos a ser gente decente y honrada, dígame quién se atrevería a decir lo contrario. ¿Creé que se pueda? Yo digo que sí.
Por otro lado, le garantizo que el jefe de campaña de Trump está feliz con el hecho de que los mexicanos estemos furiosos con su candidato. Las decisiones tomadas por Univisión, NBC y ahora creo que también Televisa les han caído como anillo al dedo, ya que obliga a los medios, como ya se habrá dado cuenta, a ocuparnos de las tonterías que dice y hace el magnate de las bienes raíces. Y si no me cree, hasta el lunes las encuestas lo colocaban como el segundo favorito entre el grupo de precandidatos republicanos a la presidencia.
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Benito Juárez dijo sabiamente que “el respeto al derecho ajeno es la paz”. Ahorita le explico por qué lo menciono
En los últimos años he cambiado mi posición en torno al matrimonio homosexual. Ya no es algo que me escandalice, por ejemplo. Sin embargo, tampoco significa que tras la decisión de la Suprema Corte de Justicia salí de fiesta a festejar con algunos de mis amigos gay. Pero el caso es que es algo ya tan común y abierto que, al menos yo, lo he comenzado a ver como algo normal, por más fuera de lo natural que sea.
No obstante, lo que si no me pareció fue lo que vi que ocurrió, creo que en Brasil, en uno de los desfiles del denominado orgullo gay. Vi fotografías subidas a Facebool en las que un hombre haciéndose pasar por Jesús en la cruz besaba a otro hombre en la boca. En otras, a un par de lesbianas también colgadas en la cruz. No sé exactamente qué pretendían los organizadores con este despliegue sumamente irrespetuoso y ofensivo;  por que si su intención era criticar a quienes por razones religiosas rechazan la unión de parejas del mismo sexo, conmigo perdieron.
Y he aquí dónde Juárez viene al caso. Respeto a los homosexuales que quieren unirse en matrimonio. Sin embargo, asimismo, siempre respetaré la decisión de una iglesia a no casarlos ante Dios, o el derecho que tiene una pastelería a negarse a hacerles su pastel de boda.

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