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¿Quién le Teme a Donald Trump?

Por Concepción Badillo
WASHINGTON, D.C..- ¿Quién le teme a Donald Trump? Definitivamente, su mismo partido. Mientras todos nos burlamos de su locura, los republicanos están aterrorizados con él. Y no porque tenga alguna posibilidad de convertirse en su nominado oficial para disputarle la Casa Blanca a los demócratas, sino porque con la boca que tiene y las tonteras que habla está dañando seriamente a todos los conservadores y está logrando que su partido se aleje aún más de las mujeres y de las minorías, especialmente de los votantes latinos, que a final de cuentas son quienes decidirán la elección.
No sólo son ofensivas sus acusaciones recientes de que todos los inmigrantes mexicanos son criminales, violadores y narcotraficantes; también es un feroz crítico del presidente Obama y, a pesar de que la Casa Blanca ha mostrado una acta de nacimiento de Hawai, él insiste en que el mandatario no nació en territorio estadounidense. Dice además que no hace lo suficiente para que Estados Unidos siga compitiendo a nivel mundial, lo culpa de la situación en Irak y Siria y hasta de las violentas protestas de afroamericanos ocurridas en Baltimore el pasado abril. Todo esto y más, precisamente cuando los republicanos están desesperados por ganar simpatizantes que no sean los típicos hombres blancos y de ojo azul que constituyen su base electoral.
A Donald Trump le gusta ser el centro de atención y lo está logrando; la prueba es que tenemos una semana constantemente hablando de él, pero seguramente su candidatura no va en serio; después de todo ya lleva veinte años (en 1988, 2000 y 2004) diciendo que considera la idea y cuando en 2011 sí se postuló, pronto ridículamente se retiró.
Este empresario de 69 años, que hizo su fortuna construyendo rascacielos y manejando casinos y ahora tiene (tenía) el programa de televisión, El Aprendíz, es sin duda un gran problema para su partido que ve con terror la posibilidad de que este señor tan hocicón y sin ninguna experiencia en política logre colarse a los debates ente los candidatos, ya que eso le daría una plataforma más amplia donde expresar su racismo y sus controversiales puntos de vista.
Bajo las nuevas reglas y para evitar aún más circo, ahora que ya son 17 los republicanos que sueñan con la Oficina Oval, se ha determinado que los diez con mayor popularidad sean los incluídos en el primero de esos debates, que tendrá lugar en agosto. Trump, al parecer, esta en el octavo sitio a nivel nacional, arriba del gobernador de Nueva Jersey Chris Christie y del ex gobernador de Texas, Rick Perry. Sorprendentemente, las encuestas en el decisivo estado de New Hampshire, donde se realizan las primeras elecciones primarias, lo ubican en segundo lugar sólo despúes del ex gobernador de Florida Jeb Bush.
Los conservadores no sólo temen que Trump nuevamente hable mal de México y de los inmigrantes; también les aterra que no respete las reglas y lance feroces ataques contra los demás aspirantes; sobre todo les preocupan sus insultos hacia Carly Fiorina, la única mujer en el grupo y a quien tanto necesitan para atraer simpatizantes del sexo femenino. Según él, ella es una ineficiente y por eso la echaron de la empresa donde era la máxima ejecutiva. También dice que Marco Rubio es demasiado débil y Jeb un infeliz, mientras que ha calificado a su hermano, George W Bush, como el peor presidente en la historia.
Los expertos opinan que su repentina popularidad es sólo novedad y que se debe a que es más conocido que muchos de sus contrincantes, pero predicen que esta vez tampoco durará mucho en la carrera. Pero con o sin Trump, el partido republicano se está quedando atrás. Todavía no decide como ajustarse a los cambios sociales del siglo 21.
Los derechistas están en contra de casi todo. Se han quedado fuera de la fiesta que celebró el matrimonio homosexual. Se oponen a aumentos salariales, a una nueva política en inmigración, a que exista mayor control de las armas de fuego y al programa de salud de Obama y en cambio apoyan fuertemente las leyes en contra del aborto y el que los ricos paguen menos impuestos.
Es claro que les ha pasado desapercibida la guerra cultural que ha tenido lugar aquí en las últimas tres décadas. No se han dado cuenta de que la palabra “liberal” ha dejado de asustar a los estadounidenses; ahora el que debe de asustarlos es el payaso de Donald Trump.
twitter@ Conce54

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