Platica con tus Hijos    

Por Pastor Ana Sweet

El mejor regalo que les puedes dar a tus hijos es la conversación. Nada se compara con tus palabras. Nada nutre más su alma que una conversación llena de sabiduría con sus padres. Mi mamá fue madre soltera. Ella tuvo que trabajar muy duro para poder mantenernos a mi hermana y a mí. Siempre quiso darnos lo mejor y lo logró con muchos sacrificios. Por años la oficina de mi mamá fue mi lugar de estudio, entretenimiento, mi comedor, mi lugar de descanso y el lugar donde pasaría tiempo con mi mamá. Mi mamá tenía una posición muy alta en la empresa y gozaba del privilegio de llevar a su hija al trabajo con ella. A pesar de que estábamos en el mismo edificio, yo no podía estar a su lado todo el tiempo. Ella era una mujer muy ocupada. Pero tengo los mejores recuerdos en esa oficina. Además de lo mucho que me divertía, fue en esa oficina donde tuve los momentos más hermosos al lado de mi mamá.
No eran muchos los momentos que pudo darme, pero los momentos que me daba eran exclusivos para mí. Entraba a su oficina y cerraba la puerta como si estuviera en una reunión muy importante (todos sabían que cuando la puerta de su oficina se cerraba era por alguna reunión importante y pobres de aquellos que se atrevieran a interrumpirla). Sin las interrupciones que ahora vivimos, celulares, ipads, ipods etc….ahí estábamos solitas por unos minutos mi mami y yo. No teníamos conversaciones muy profundas, pero eran muy valiosas para mí. A veces me platicaba cómo iba su día. Me sentía muy importante de que ella me platicara sus vivencias aunque yo era una niña de diez años. Si tenía algún problema en la escuela, yo podía platicarlo y llorar con ella. Esos minutos que escuché sus palabras me marcaron. Las palabras de los padres marcan a los hijos. Nadie tiene un peso en las palabras como los padres. No pasé mucho tiempo con mi mami pero crecí escuchándola hablar. Sus palabras siempre estuvieron ahí. No era la cantidad de tiempo lo que yo necesitaba sino sus palabras, sus caricias y cuando sus preciosos ojos cafés se enfocaban en los míos.
Las palabras de los padres son más poderosas que los regalos y que el tiempo. De nada sirve pasar largas horas con tus hijos si no tienen conversaciones. El tiempo no nutre el corazón. Las Palabras son las que nutren el alma de los hijos. Claro está que las palabras equivocadas también marcan el corazón y producen heridas profundas, traumas, temores y terribles recuerdos. Por eso te suplico que les hagas a tus hijos el mejor regalo… una conversación saturada de amor. Pueden ser cinco minutos al día pero tienen que ser minutos cargados de amor y de sabiduría. Aún ahora me encanta sentarme al lado de mi mami con su delicioso café y escucharla hablar. Una palabra de ánimo de sus labios es más impactante que la de cientos de personas. Sus palabras tienen un peso enorme y me alimentan el corazón.
La Biblia dice que si amas a Dios con todo tu corazón buscarás momentos para hablar con tus hijos cuando se levantan, cuando van por el camino, cuando regresan a casa y cuando se acuestan. El contenido de esas conversaciones será la Palabra de Dios. Dile a tus hijos lo que Dios dice de ellos y nunca digas lo que Dios no les diría. Busca escrituras que les motiven, les alimenten y les consuelen. Si tú inspiras a tus hijos a amar la Palabra de Dios entonces habrás resuelto todos los problemas de su vida. Cuando ya no puedas estar a su lado todo el tiempo, las palabras que les diste serán sus recordatorios constantes el resto de sus días. No dejes de hablar con tus hijos. No trates de reemplazar la conversación con alguna otra cosa… ¡Nada es más valioso que tus palabras!    

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