Pesimismo

Pesimismo

Por Graciela Baugher

La palabra pesimismo tiene su origen etimológico en el latín “pessimus” que signifi-ca “muy malo o peor”. Lo podemos definir como la propensión a juzgar las cosas por su aspecto más desfavorable o negativo. Dicha palabra, representa el concepto opuesto a el optimismo (la predisposición a entender y analizar la realidad desde su aspecto más positivo). Desde el punto de vista psicológico, el pesimismo puede ser un síntoma de diferentes enfermedades, entre ellas depresión. Es una valoración negativa de las cosas, hechos o situaciones, que realiza un sujeto, que posee la predisposición para ver lo malo, con respecto al pasado, al presente y especialmente al futuro. Ejemplo: “a nadie le importo”, “mi vida va de mal a peor”, “soy un perdedor, un fracasado”, etc.. Los pensamientos y las manifestaciones pesimistas constantes, pueden reflejar la presencia de un trastorno emocional o algún tipo de alteración psicológica, que le impiden enfrentar las situaciones con confianza, alegría y con disposición de aprendizaje, esfuerzo o logros, causando abatimiento e infelicidad.
El pesimista es muy negativo y se niega la posibilidad de ser feliz, piensa y cree que su pasado y su presente es malo, asegura que su futuro no va a ser mejor o que su circunstancia empeorará; mantiene una mirada negativa sobre la vida y las circunstancias que suceden en su entorno.
Muchas son las características del pesimista, entre ellas tenemos: – baja autoestima. – capacidad de autocrítica negativa. – miedo a muchas cosas en la vida. – desconfianza hacia los demás. – los problemas le son un obstáculo muy difícil de resolver. – no ve con claridad las cosas y no cuenta con la objetividad necesaria para percibirlas – son personas que aumentan su estado de estrés o ansiedad fácilmente. – se preocupa con exageración ante las situaciones, no ve salidas y entra fácilmente en una dinámica de absoluto caos. – si se angustia con mucha frecuencia puede llegar a deprimirse. – se ve invadida por el temor, el miedo, la decepción, la amargura y la negatividad. – tiende a aislarse o recluirse socialmente, no disfrutan la compañía de otras persona.- son poco tolerantes con los demás – terminan con numerosos problemas familiares, sociales, amorosos y laborales.
El pesimismo puede estar presente en cualquier persona en situaciones puntuales, particulares y determinadas, pero el pesimista continuamente se maneja con esta actitud y no cuenta con la capacidad de disfrutar situaciones o circunstancias que para los demás son completamente positivas.
Para muchos el pesimismo es contagioso ya que es más fácil ver las cosas negativas de la vida que las buenas. El optimista afronta mejor las situaciones negativas, de frustración, impotencia o de derrota que los pesimistas, logrando una recuperación más rápida. El pesimista puede mejorar su actitud, comenzando a ver la cosas desde otra óptica, enfocándose en lo positivo, trabajando la autoestima, encontrando sus fortalezas y recursos en vez de las debilidades, sentir que tiene control sobre muchas cosas que se presentan en la vida cotidiana. En otras palabras, sí existe la posibilidad de a prender a ser más optimista, y lo vale. El optimismo es una herramienta emocional que puede ayudar a conseguir metas y objetivos complicados.
Graciela G. Baugher, CCHt. 303-775 9060. www.gracielabaugher.com

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