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Obama: ¿Después de la Presidencia, qué?

Por Concepción Debusmann

WASHINGTON, D.C..- Hace siete años vimos llegar a Barack Obama al poder. Exactamente dentro de un año, el 20 de enero de 2017, lo veremos irse. Retirarse a la vida privada, si eso fuera posible hoy día, después de una presidencia que pasará a la historia como “buena” o mala”, dependiendo de la ideología de cada quien.
Pero, ¿qué clase de ex presidente será? Después de todo dejará el más alto puesto a que puede aspirar un político cuando tenga sólo 55 años de edad. “Podría jugar dominó o ir por un café a Starbucks”, bromea el mandatario, quien como todos sus antecesores sueña con dejar Washington con la misma ansiedad con que quería venir, anhelando ahora una vida cómoda, descansada y que alguien más dirija el destino de su país y prácticamente del mundo.
Sin embargo, los días en que un ex presidente dejaba el escenario político y se retiraba a disfrutar de la vida, ya no son tan comunes y a diferencia de otros ex mandatarios como George W. Bush, que está dedicado enteramente a pintar y ser abuelo, se espera que Obama tenga después de la Casa Blanca una vida muy activa, muy pública y, a juzgar por su edad, bastante larga.
Mucho se ha dicho que tanto el presidente como su esposa regresarán a vivir en Chicago; después de todo de ahí vinieron, ahí empezó su carrera política, ahí tienen casa y ahí esta ubicada la tradicional biblioteca que es el legado con que este país recuerda a cada mandatario. Sin embargo, reportes de prensa han dicho que los Obama quieren permanecer en esta capital hasta que Sasha, su hija menor, termine la preparatoria y se vaya a la universidad. La hija mayor, Malia, lo hará en septiembre próximo. Pero otras versiones indican que la pareja está pensando mudarse a Nueva York, donde el anonimato es más fácil y la vida más cosmopolita.
Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta a qué se dedicaran además de a descansar. Obama ha comentado que lo que le gustaría hacer es ayudar a jóvenes sin recursos a obtener mejor educación y empleos con mayor remuneración, quizás en sociedad con empresas y corporaciones que contribuyan financieramente a sus planes. Por su parte, la conocida  campaña de Michelle Obama; “A movernos”, tiene ya socios independientes que seguirán con ella y se sabe que la ahora Primera Dama quiere continuar fomentando la educación a niñas en otros sitios del planeta.
Los ex presidentes, al menos los de este país, ya no desaparecen del ojo público al dejar el puesto. Al contrario. Lejos quedaron también los días en que los mandatarios morían no mucho después de dejar la Casa Blanca, como sucedió con Teddy Roosevelt, Calvin Coolidge, Dwight Eisenhower, Lyndon B. Johnson, que no sobrevivieron más de una  década tras su mandato. “Lo que los ex presidentes hacen ahora es dinero”, dice Burton Faufman, autor del libro “La post presidencia”.
George Washington se retiró a su hacienda, al igual que Thomas Jefferson, quien simultáneamente fundó la prestigiada Universidad de Virginia. Pero muchos otros siguieron de una manera u otra en la política, como fue el caso de John Quincy, que al dejar la presidencia, en 1830, fue diputado y parte de la Cámara de Representantes hasta su muerte en 1848. En los últimos tiempos se ha discutido mucho precisamente eso, el que se les dé a los ex presidentes un trabajo o un papel menor en el gabinete, pero nada de esto se ha concretado.
Y es que en la vida moderna los ex presidentes con pronunciar discursos llenan sus arcas de una manera que sus antepasados jamás hubieran imaginado, como es el caso de Bill Clinton. O Jimmy Carter, que ha ganado mucho dinero producto de las regalías de los más de doce libros que ha escrito y lo ha usado para combatir enfermedades y pobreza en muchas partes, por lo que en 2002 obtuvo el premio Nobel de Paz.
De Obama lo que más se dice es que habiendo sido ya profesor de derecho, seguramente  seguirá los pasos de William Howard Taft, quien al dejar la Casa Blanca se convirtió en catedrático de la universidad de Yale y después fue nombrado magistrado de la Suprema Corte. El problema es que los presidentes acumulan tanto poder que debe ser difícil dejarlo a atrás y vivir felizmente sin él.
twitter@Conce54

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