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Me …Mi…Yo

Por Pastor Ana Sweet
Si te escucho hablar por un periodo largo de tiempo podré distinguir de inmediato si tienes el síndrome del Me …Mi ..Yo. ¡Si sonara una alarma cada vez que dices una de esas tres palabras, cuántas veces sonaría? No es mi intención hacerte sentir mal ni que te sientas atacado, pero si acaso así te sientes, le estamos dando al clavo y, definitivamente, este artículo es para ti 🙂
Pensar en ti mismo jamás cura nada. Pensar en ti mismo nunca llenará tu corazón, nunca sanará tus heridas, nunca te inspirará ni te hará feliz. No fuiste diseñado para pensar en ti. Es por eso que cuando nos encerramos en nosotros mismos todo pierde proporción. Todo sale de contexto. Todo pierde su significado. Es como si caminaras con lentes de juguete… tu visión se daña completamente y darás pasos en falso.
Pensar en ti mismo, en lo que no te dan, lo que no hacen por ti, lo que te hace falta, sólo causa que entres en un remolino de emociones tóxicas y te aseguro que, además de que te sientes miserable, haces sentir de la misma manera a los que te rodean.
Está comprobado que pensar en el prójimo es lo que te saca de la depresión, y no el que suplan tus necesidades insaciables. El pensar en lo que puedes hacer por los demás causará una profunda satisfacción. ¡Fuiste diseñado para eso!
La Biblia dice que hay mucho más felicidad cuando damos que cuando recibimos. Dios nos estaba dando una clave para ser felices, no sólo nos estaba animando a ser generosos. Te animo a que hagas una lista de diez personas que tienen menos que tú, que podrías usar tu influencia o tus recursos a su favor. Quizá puedes invertir tiempo en alguien y enseñarles algo que tú sabes hacer bien. Quizá puedes tutorear a algunos niños que están batallando en la escuela. Quizá alguien necesita tu conocimiento en tecnología. Tal vez puedes enseñar a un grupo a cocinar o aún a cambiar su imagen. Levantar el autoestima de alguien que se siente decaído, hacer reír a quien se siente triste, abrazar al que se siente solo, escuchar a un anciano que no recibe visitas, orar por un enfermo o ayudar al desamparado te hará encontrar la felicidad que tanto estas buscando.
Dios no te diseñó para que te preocupes por tus propias necesidades. Dios te diseñó para que veas por los demás y te dio una promesa … ¡El bien que hagas por otros Dios lo hará por ti! Además de que sentirás un profundo gozo cuando le resuelves un problema a los demás. Aún antes de que se suplan tus propias necesidades, el ver por otros trae una felicidad inexplicable. Deja el Me …Mi… Yo… y busca a alguien que te necesita desesperadamente.

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