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Los Peligros en el Matrimonio

Por Pastor Ana Sweet
Así como el amor no se construye en un día, la destrucción de un matrimonio tampoco sucede de un día para otro. Hay ciertos detalles en el matrimonio que pasamos por alto. Dejamos de poner atención a los detalles que mantienen al matrimonio unido y conectado. Hay situaciones en el diario vivir que parecen insignificantes pero con el tiempo pueden derribar la relación si no ponemos atención a ellas. ¿Qué cosas dejaron de suceder en tu matrimonio que antes mantenían a tu pareja en tu mente constantemente y ya no esta ahí? ¿Qué dejaste de hacer que antes hacías por tu pareja? ¿Qué extrañas de tu matrimonio? ¿Qué ha entrado a tu relación creando una distancia entre ustedes? Quizá no están peleando, ¿pero será porque son felices o porque simplemente quieren evitar un problema? Quizá no hay gritos pero ¿la frialdad es ahora parte del ambiente en tu hogar?
Podemos iniciar con detalles pequeños pero importantes que a la larga pueden afectar la relación. ¿Ya no se despiden con un beso en la boca? ¿Se miran a los ojos cuando hablan para buscar el sentimiento detrás de las palabras? ¿Se toman de la mano cuando caminan? ¿Pasan al lado del otro sin tocarse? ¿Oran juntos antes de salir de casa o antes de dormir? ¿Halagas a tu pareja como antes? Quizá no consideras que los besos, miradas, halagos, pequeñas caricias, etc. realmente afecten a un matrimonio provocando una crisis fuerte, pero te puedo asegurar que esos detalles cuando dejan de estar presentes son pequeños síntomas de que permitieron que entrara algo entre ustedes que está contaminando el amor que se tienen. Esos detalles que acabo de mencionar no dejan de suceder sin algún motivo. A veces se pasan por alto y tratan de decirse “estamos ocupados”, “tenemos diferentes horarios”, “no coincidimos”, “ya tenemos hijos”, pero la realidad es otra… algo entró en el corazón. Tienes un huésped en casa que llegó y nadie lo está corriendo.
Hay otras situaciones que debemos mencionar. No son tan pequeñas como las anteriores, pero por alguna razón las permitimos sin confrontarlas. No digo que confrontes a tu pareja pero que confrontes lo que está pasando dentro de ti. ¿Ya no tienes deseo de darle un detalle o un regalo a tu pareja ni siquiera en cumpleaños, aniversarios o navidad? ¿Ya llegaron a la conclusión de que el presupuesto no les permite esos lujos? Cuando el deseo de dar se apaga, esa es una señal de que el amor esta sufriendo. De hecho, si el amor está sufriendo pero deciden dar a su pareja aun cuando no están las emociones ahí, el dar puede encender el amor de nuevo. Si vuelves a dar, vuelves a amar. Cuando se acaba el deseo de dar, el amor va a sufrir. Otra situación muy peligrosa que sucede poco a poco es cuando sufre la amistad porque ya no hay comunicación. No me refiero a comunicar los problemas nada más. Pero esa comunicación diaria que sucedía de novios cuando hablaban de todo y de nada. La amistad en el matrimonio sufre cuando no hay deseos de escuchar o no hay deseos de hablar. ¿Pueden pasar días y no saber cómo está tu pareja emocionalmente?  Es difícil hablar y escuchar cuando se trata de las situaciones que afectan las emociones, pero el silencio es mucho peor. El silencio no trae paz, trae distancia. El silencio no trae intimidad, trae división. El silencio no resuelve, complica. El silencio no sana las heridas, las contamina. Es mejor un buen pleito que un silencio que congela el ambiente. Nunca le pidas a tu pareja que no te diga lo que siente. A la larga es mucho peor que no te lo diga. Obviamente no debe ser en un tono hiriente, ni con palabras innecesarias. Creo que se debe planear con cuidado esta plática. Pero el silencio y no atender las emociones de cada uno jamás resuelve un problema.
Un matrimonio necesita mantenimiento constante de ambas partes. Un matrimonio feliz no sucede porque tuvieron una gran boda o una gran luna de miel. Un matrimonio feliz es el resultado de resolver problemas con una profunda amistad y no dejar que se acumulen. Si se resuelven en el momento que suceden se resuelven rápido. Cuando dejamos que pase el tiempo sin resolver estos detalles, ya no serán detalles, ya serán problemas muy complicados. Busca la sabiduría de Dios, vuelve a dar y escucha mucho antes de hablar.

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