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Hillary, ¿sin Contrincantes de Peso?

Por Concepción Badillo

WASHINGTON, D.C..- Como ya sabemos, la esposa de quien fuera presidente de este país durante ocho años, senadora por Nueva York y secretaria de Estado, Hillary Clinton, se lanzó de nuevo a buscar la nominación demócrata y eventualmente volver a ocupar la Casa Blanca. Los republicanos, por su parte, están ya en amontonándose para intentar impedírselo.
Esta vez, la señora Clinton, de 67 años, tiene como estrategia ser más amable, menos agresiva, la típica abuela lista para resolver problemas, meter cordura, escuchar y proponer lo que sería mejor para los hijos y los hijos de los hijos, incluyendo a su nieta Charlotte Clinton Mezvinsky, de seis meses de edad, cuya presencia se espera sea frecuente durante toda la campaña. Después de todo, retratarse con un bebé es típico de todo candidato y qué mejor que un nieto.
Hasta ahora no tiene contrincantes de su mismo partido y es muy probable que no aparecerá ninguno, aunque se habla de la remota posibilidad de que surjan al menos tres: el ex gobernador de Maryland Martin O Maley, el ex senador por Virginia Jim Webb y el senador por Vermont, Bernie Sanders, mientras que han quedado descartados los dos más famosos nombres: el vice presidente Joe Biden y la senadora por Massachusetts, Elizabeth Warren.
Del lado republicano la lista será sin fin. Ya anunciaron sus candidaturas los ultra conservadores Ted Cruz y Ran Paul, con casi cero posibilidades y, el más reciente, Marco Rubio, senador por Florida, de 43 años y de origen cubano, que parece emocionar a muchos. Pero después de él vendrán Jeff Bush, Scott Walker, Mike Huckabee, Rick Perry, Bobby Jindall, Ben Carson y hasta se habla del regreso de Rick Santorum y de la empresaria Carly Fiorina. Muchos de ellos tan desconocidos como lo fue Barack Obama a estas alturas de la campaña de 2008.
Llama la atención que ha dejado de mencionarse a Chris Christie, el gobernador de Nueva Jersey, que hasta hace muy poco era el candidato a vencer. Un hombre carismático de quien se dice no esta aún muerto pero su condición política se agrava cada día, asegurando los analistas que su imagen se dañó sin reparación cuando burócratas bajo sus ordenes ordenaron el cierre del puente George Washington que une a Nueva York con Nueva Jersey para hacer quedar mal a un alcalde que no era simpatizante.
Muchos otros insisten en que Christie no es lo suficientemente de derecha como para satisfacer a los conservadores sobre todo en temas como inmigración y control de armas. Pero la versión más oída es que los republicanos no saben cómo manejar el sobrepeso de este gobernador, en unas elecciones en que la imagen será todo porque se competirá a través de la televisión y las redes sociales. No en balde Hillary lanzó su candidatura en un mensaje de twitter.
Los grandes donantes republicanos están indecisos. Saben que tienen bola para frenar a Clinton pero hasta ahora ninguno es lo suficientemente pesado para hacerla a un lado. Christie, por su parte, que ya con gran pompa hasta visitó México e Israel tratando de robustecer su experiencia en política exterior, sigue cortejando a los conservadores, enfatizando su oposición al aborto y a la igualdad de matrimonios, pero más que nada, sigue peleándose con la báscula a sabiendas de que menos kilos podrían significarle más votos.
Christie, de 52 años, es obeso y su cintura y su peso han sido por mucho tiempo tema de más escrutinio que sus polémicas políticas de derecha, sus recortes fiscales y su franca manera de expresarse, pero hasta el momento nunca ha confesado su peso. Los médicos estiman que debe pesar unas 300 libras, es decir unos 136 kilos, por lo que los analistas aseguran que los estadounidenses jamás votarían por un hombre gordo, porque revela falta de disciplina, de carácter y de decisión.
Para suerte del gobernador, en este país el sobrepeso es un tema sobre el que no se puede bromear, discutir ni ridiculizar sin consecuencias. Otras imperfecciones físicas son constante tema de burlas y caricaturas, tales como el estrabismo de George W Bush, los dientes de Jimmy Carter o las orejas de Obama.
Desde luego abundan los chistes sobre los trajes y los peinados de Hillary y han empezado a surgir los relativos a su edad. Sin embargo, al menos entre los demócratas, ni Webb ni Sanders pueden clamar ser caras frescas, tienen 69 y 73 años, respectivamente. En otras palabras, Hillary parece ya sin freno.
twitter@Conce54

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