¿Hay Vínculos Entre la  Administración Trump  y Rusia?

¿Hay Vínculos Entre la Administración Trump y Rusia?

WASHINGTON.- De todas las controversias que han rodeado al presidente Trump, hay una de la cual no consigue desmarcarse: Rusia.
La repentina renuncia del asesor de seguridad nacional Michael Flynn fue la última de una serie de polémicas que vinculan al actual gobierno estadounidense con aparentes intereses rusos.
Pero no es la única. Este martes el diario The New York Times reveló que, según llamadas interceptadas por los servicios de inteligencia del país durante la campaña, el equipo del magnate mantuvo repetido contacto con funcionarios rusos.
“Agentes de autoridad y de inteligencia interceptaron las comunicaciones más o menos cuando descubrieron que Rusia estaba intentando alterar la elección presidencial hackeando al Partido Demócrata”, afirma el diario.
Por su parte, el miércoles Trump respondió al artículo a través de Twitter.
“La comunidad de inteligencia (¿NSA y FBI?) le está dando información de forma ilegal al fracasado @nytimes & @washingtonpost, Justo como Rusia”, escribió el mandatario, quien atribuyó la noticia sobre los contactos de su equipo con Rusia a intentos por ocultar las fallas en la campaña presidencial de Hillary Clinton.
“El verdadero escándalo aquí es que se está entregando información clasificada de forma ilegal por la ‘inteligencia’ como si fueran caramelos”, agregó.            Pero hay más. En mayo de 2016 surgieron los primeros informes que señalaban que el Partido Demócrata había sido atacado por piratas informáticos.
Durante los siguientes dos meses se informó que las agencias de inteligencia de Estados Unidos habían rastreado el origen de los ciberataques a Rusia.
En julio, en la antesala de la Convención Nacional Demócrata, el sitio de filtraciones WikiLeaks publicó 20.000 correos electrónicos internos de ese partido, que habían sido robados por hackers.
Agentes de inteligencia estadounidenses se mostraron “muy confiados” de que Rusia estaba detrás de la operación, pero Trump rechazó públicamente esos hallazgos.
Aunque lo que de verdad causó malestar fue que el mismo Trump invitara públicamente a los piratas informáticos rusos a atacar el servidor de correos electrónicos privado de Hillary Clinton.
“Rusia, si me estás escuchando, espero que logres encontrar los 30,000 correos que están faltando”, dijo el entonces candidato republicano.
Al mismo tiempo que transcurría el escándalo del hackeo, el entonces jefe de campaña de Trump, Paul Manafort, fue acusado de haber aceptado millones de dólares en efectivo para defender intereses rusos.
Concretamente, a Manafort se le habría pagado para representar los intereses de Rusia en Ucrania y en Estados Unidos.

También se lo acusó de haber hecho negocios con un oligarca muy cercano a Putin.
Sospechosamente, mientras Manafort lideraba la campaña de Trump, el Partido Republicano modificó un manifiesto que había escrito sobre el conflicto en Ucrania y removió todo sentimiento antiruso.
Manafort fue investigado por el FBI y renunció a su puesto en la campaña de Trump.
Al igual que Flynn, Manafort -que tenía más de 40 años de experiencia como operador político- había sido contratado para ayudar a la lidiar con las controversias que rodeaban a Trump, pero al final sucumbió a una de ellas.
En octubre de 2016, un mes antes de las elecciones, las agencias de inteligencia emitieron un comunicado unánime acusando formalmente a Rusia de haber sido el responsable del hackeo al Comité Nacional Demócrata.
Trump siguió cuestionándolo, afirmando en un debate presidencial que “podría ser Rusia, pero también podría ser China o muchos otros”.
“Podría incluso ser una persona sentada en su cama, que pesa 180 kilos”.
En el mismo día que las agencias de inteligencia publicaron su comunicado, la cadena de televisión NBC dio a conocer la explosiva grabación de 2005 en la que se escucha a Trump presumiendo entre obscenidades de poder propasarse sexualmente con las mujeres.
Una hora más tarde, WikiLeaks empezó a publicar miles de correos nuevos de Clinton.
Trump siguió refutando el consenso de que Rusia estaba detrás de la filtración.
En diciembre, tras la elección de Trump, el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional publicaron un informe con las conclusiones que vinculaban a Rusia con el ciberataque al Partido Demócrata.
En respuesta, el presidente Obama expulsó a 35 diplomáticos rusos e impuso nuevas sanciones contra Rusia.
El mundo entero esperó la reacción de Putin, pero el líder ruso decidió no tomar represalias.
El presidente electo Trump apoyó al presidente ruso, afirmando en su cuenta de Twitter: “Gran movida lo del retraso (por V.Putin). ¡Siempre supe que era muy listo!”.
Muchos consideraron que la decisión de Putin fue una astuta maniobra de relaciones públicas, pero entre las agencias de inteligencia generó sospechas de si no tendría confianza en que las sanciones serían eliminadas en cuanto asumiera Trump.
Ahora sabemos que en ese momento, antes de que Trump asumiera la presidencia, Flynn estaba en contacto con la embajada rusa en Estados Unidos.
Flynn renunció luego de admitir que había dado “información incompleta” al presidente y al vicepresidente, Mike Pence, sobre conversaciones que mantuvo con el embajador ruso en Estados Unidos., Sergey Kislyak, antes de asumir su puesto.
El militar retirado, según versiones filtradas a los medios, habló telefónicamente con el diplomático ruso acerca de las sanciones que el gobierno del entonces presidente Barack Obama había impuesto ese mismo día a Rusia por los ciberataques ocurridos durante la campaña electoral estadounidense.
De esta forma, violó una ley que prohíbe a civiles intervenir en disputas diplomáticas con otros países.

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