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Final con Garras, ¿y Goles?

Por Andrés R. Helguera
MEXICO, D.F..- El deporte tiene la extraña característica de que en ocasiones se gana cuando se pierde y se pierde cuando se gana y que la misma fórmula no necesariamente da el mismo resultado. Las semifinales entre Pumas-América y Toluca-Tigres fueron claro ejemplo de lo anterior. Como dijera Jack “El Destripador”, vamos por partes.
Durante la mayoría de la fase regular los Pumas se habían mostrado como un equipo ofensivo, de buen traslado de la pelota y con hambre de perforar la portería rival y no por casualidad terminó hasta arriba de la tabla; igual había sido el desempeño del Toluca; sin embargo, ambos tiraron por la borda las características que los habían llevado a ser considerados como favoritos y decidieron jugar con fuego; a uno le salió y al otro no. El Diablo primero se encerró en Monterrey y sacó lo que parecía un valioso 0-0, pero en su casa el planteamiento del técnico Saturnino Cardozo fue temeroso para cuidar su empatito y tratar de soportar las embestidas felinas y al final terminó por ser eliminado en su propio infierno; a poco menos de 15 minutos para acabar los Tigres finalmente anotaron el gol que metía en graves aprietos al Toluca, y no sólo eso, cuando los choriceros ahora intentaron llegar a la igualada, los regiomontanos les asestaron el segundo zarpazo mortal.
En la semifinal Pumas-América, Memo Vázquez también salió a especular en la cancha americanista y no fue sino hasta que las tontas expulsiones del Ave cuando Memo se dio cuenta de sí tenía que intentar liquidar la serie desde el partido de ida; su contraparte Ignacio Ambriz tampoco canta mal las rancheras; por feo que parezca, tras perder a un jugador e inmediatamente recibir el primer gol, se quiso hacer el valiente y atacar a los felinos, y en el pecado llevó la penitencia: dos goles en contra más y otro hombre menos; parecía resuelta la semifinal. En el Estadio de CU, nuevamente el futbol universitario le cedió la iniciativa al América para que intentara la hazaña y de golpe y porrazo el visitante se puso 2-0 y amenazaba con lograrla. Una vez más, los jugadores amarillos se sabotearon y se quedaron con nueve hombres; aún así, Vázquez, en vez de liquidar de una vez por todas al Ave, se metió a su propio patio a tratar de aguantar y los fantasmas de la final que perdió en los últimos cinco minutos con Cruz Azul ante el propio América andaban deambulando cuando Andrade puso el marcador 3-1, faltaba un gol y los Pumas terminaron con el rosario en la mano. Lejos de molestarse, la afición Aguila agradeció el esfuerzo y determinación de los jugadores que decidieron poner las ganas en el terreno de juego y no hacerse expulsar.
Dicen que el fin justifica los medios, aunque no siempre se consiguen; a Memo le salió, pero dejó muy mal parado a sus Pumas, que sufrieron con nueve americanistas; pero a Saturnino no y verá la final en la tele.
A todo esto, la final será felina, entre los del Pedregal, los que mejor jugaron en temporada regular; y los del Volcán, que han sido los que mejor se han desempeñado en la liguilla; ambos atacan prolíficamente, pero como vimos, los Pumas no defienden muy bien que digamos; ojalá y Memo haya aprendido la lección y se dé cuenta de que tiene los recursos suficientes para atacar a los del Tuca; aún así, no esperen demasiados goles.
Cualquier comentario o vituperio lo pueden “imeilar” a: arhg68@gmail.com; prometo responder a todo el o la que se tome el tiempo de hacerlo.

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