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¿Están Resignándose con Trump?

Por Concepción Badillo

WASHINGTON, D.C..- ¿Están resignándose con Trump?
Así parece. Y para muestra basta un botón: El Wall Street Journal, el diario de mayor circulación en Estados Unidos, que en julio pasado publicó un fuerte editorial en contra de Donald Trump, diciendo que dañaba la causa conservadora, recientemente cambió de opinión y dio marcha atrás argumentando que “es mejor político de lo que nos imaginábamos y cada día es mejor candidato”.
Y no son los únicos. Políticos conservadores de gran influencia dentro del Partido Republicano, tales como el ex alcade de Nueva York Rudy Giuliani, el empresario Rupert Murdoch y el legislador Peter King, quienes hasta hace unas semanas rechazaban la idea de que Trump pudiera llegar a ser el candidato que le disputaría la presidencia a los demócratas, de repente parecen resignados y hasta complacientes, ante esa posibilidad. Es obvio que, por si las dudas, prefieren estar al lado de un posible presidente Trump.
Y no sólo eso ha trascendido que los donantes republicanos millonarios están de repente listos para invertir grandes cantidades de dinero, de llegar el caso, en una campaña que lo ayude a sentarse en la Oficina Oval. El mismo Trump, quien hasta ahora ha financiado por sí mismo su precandidatura, insiste en que “estoy recibiendo muchas llamadas de importantes miembros del partido que quieren subirse al carro”.
Otro indicio de que los republicanos que hace meses se oponían completamente a Trump están cambiando de opinión es el hecho por parte de la dirección del partido de retirarle a la revista conservadora National Review, algo así como la guía intelectual de los derechistas, la invitación para que organizara un debate entre los aspirantes, luego de que dijo en un editorial que “Donald Trump es un oportunista, una amenaza que acabará con el trabajo realizado por generaciones, a cambio de un populismo tan crudo como el mismo”.
“Los conservadores moderados, sostiene el analista Dana Milbank, del Washington Post, han sacado ya la bandera para rendirse. Están haciéndose a la idea de que un comediante fanático y xenófobo sea ahora la cara del Partido Republicano y de la derecha estadounidense”.
Y es que la popularidad de Trump, que todos creíamos reventaría como globo hace mucho, sigue en ascenso y no tiene señales de que pronto pueda desaparecer. El señor, al que muchos consideramos un charlatán, continúa atrayendo multitudes y aun cuando los analistas y muchos periodistas insisten en que Trump pronto caerá, el presidente del partido republicano, Reince Priebus, que al principio no parecía muy complacido, así como el mismo vice presidente Joe Biden, han empezado hablar de la posibilidad real de que este resulte nominado.
“Sin embargo no hay ninguna posibilidad de que pueda ganar”, dice The New York Times; nunca tendrá los 1,236 delegados que se requieren para ser nominado”. Asimismo, es obvio que a pesar de la aparente resignación, su partido no lo quiere como candidato. Hay la esperanza de que una vez que Ben Carson y Mike Huckabee se retiren derrotados, los republicanos se unirán en torno a Marco Rubio o Jeb Bush para frenar a Trump y a Ted Cruz, su rival más cercano y tan extremista o más que él.
Pero nada ni nadie está descartado aún. Y en la política estadounidense todo puede suceder. Después de todo, encuesta tras encuesta han revelado que gran parte de la población, ciudadanos de ambos partidos, piensan que la economía y el país van en dirección errónea y Trump, Cruz y el demócrata Bernie Sanders están prometiendo un cambio y romper con el pasado. Esto, desafortunadamente, no lo ofrecen ni Hillary Clinton ni Bush, a quienes constantemente se les liga con administraciones pasadas.
Muchos liberales consideran que si Trump resultara el candidato republicano, eso garantizaría un triunfo demócrata en las elecciones generales de noviembre, pero los expertos no están tan seguros. Después de todo este país nunca estuvo tan dividido en asuntos como migración, control de armas, pena de muerte, aborto y servicios de salud.
Por lo pronto, ya están aquí las elecciones primarias en el estado de Iowa, a realizarse el primero de febrero y eso, dicen los expertos, podría ser un Waterloo para Trump, refiriéndose a la famosa batalla que perdió Napoleón. Pero más decisivo será el llamado Súper Martes, un mes despúes, cuando siete estados: Texas, Florida, Georgia. Tennessee, Alabama, Mississippi y Arkansas podrían ser los que decidieran si Trump sigue o por fin nos deshacemos de él.
twitter@Conce54

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