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¿Eres Impaciente?

Por Graciela Baugher
La impaciencia es la ausencia de paciencia. La paciencia la podemos definir como la capacidad que posee un individuo para tolerar, atravesar o soportar una determinada circunstancia sin experimentar nerviosismo, ansiedad o perder la calma. Un individuo con paciencia es aquel que no suele alterarse o perturbarse durante la espera de algo o de alguien, puede llevar a cabo diferentes planes o tareas sin dejar que la ansiedad arruine el objetivo o meta. La paciencia en sí guarda una relación muy estrecha con la calma y la paz. Es la virtud cristiana opuesta a la ira.
Por el contrario, la impaciencia es un sentimiento incómodo y muy desagradable que tiende a decrecer el potencial interior del individuo que la padece. Como sinónimo de impaciencia tenemos: inquieto, alterado, agitado, intranquilo, irritable, desesperado, turbulento, excitado y otros. El sujeto impaciente sufre de ansiedad anticipada y se siente perturbado, tiene baja tolerancia hacia la frustración, desea tener control de todas las situaciones, quiere ir un paso adelante del la realidad misma, no sabe esperar, le cuesta tolerar el curso natural de los acontecimientos y puede interferir con estos, bloqueando el proceso. También, se priva a sí mismo del sentido de balance, de la ecuanimidad, de la lucidez y de la destreza.
El querer acelerar el ritmo de los acontecimientos es una distorsión de la mente. Los individuos impacientes suelen querer que las cosas sucedan como ellos quieren, usan expresiones típicas como: “¡Odio que me hagan perder el tiempo!”, “¡Aprisa, que llegamos tarde!”, “¡Detesto que me hagan esperar!”, “¡Necesito eso ahora mismo”!, “La gente sí que es lenta”, “¡Mándame el mensaje urgentemente”!, “Por qué siempre te tardas tanto para todo”, etc.. Esta distorsión psicológica tiene cura. Primero, hay que darse cuenta de que esta actitud no sirve para nada, porque por más que nos enfademos, nos estresemos, nos lamentemos o quejemos, las cosas van a seguir tomando su ritmo natural o circunstancial. El ser impaciente es muy perjudicial para la salud emocional. Cuando las cosas no fluyen como el impaciente lo desea, al cabo de un rato se siente impotente, frustrado y molesto por lo sucedido. Puede que no sea consciente de lo que esta experimentando en sus emociones, pero las emociones negativas que ha creado lo van a acompañar por el resto del día. La raíz de la impaciencia es causada por la tensión de estar “aquí” queriendo estar “allá” o estar en el presente queriendo estar en el futuro.
¿Por qué somos impacientes? La realidad es que ninguno de nosotros escogemos tomar esa actitud cuando las situaciones no se ajustan a nuestros planes, la  impaciencia surge mecánicamente, automáticamente y reactivamente de nuestro interior subconsciente. Es un efecto o un resultado negativo que se manifiesta por la forma en que percibimos erróneamente una circunstancia. Es una respuesta al miedo o al temor de que nunca lograremos lo que sea que se esté haciendo, o el miedo a perderse algo, miedo a no conseguir algo que creemos que necesitamos.
La paciencia no se trata de cuánto puedes esperar, habla de lo bien que te comportas mientras esperas. El que tiene paciencia obtendrá lo que desea. Usted puede mejorar su paciencia aprendiendo a controlar sus impulsos; evite enojarse fácilmente, no se auto castigue por ser imperfecto, perdone sus errores, sea amable.
Graciela G. Baugher, CCHt. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com

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