Entre el Tabaquismo, el Cáncer y la Insensatez


Mientras escribo estas letras, un fumador confeso y arrepentido, un hombre al que he querido y admirado por años, libra su última batalla contra el cáncer de pulmón y se debate entre la vida y la muerte en una unidad de cuidados intensivos. Eso duele y hace pensar.
Noviembre es el mes de la conscientización sobre el cáncer de pulmón en Estados Unidos.
Aunque varios factores pueden confluir a la hora de su aparición, el cáncer de pulmón surge en la mayoría de los casos como una consecuencia del tabaquismo.
Supongo que hoy por hoy son muy pocos los fumadores que ignoran la conexión entre el cigarrillo y el cáncer. Es bien sabido además que el tabaquismo es un factor de riesgo para casi todos los cánceres que existen.
Por tanto, es muy difícil explicar que en las sociedades modernas, en las que el flujo de información es permanente y todo el mundo sabe, por ejemplo, que fumar mata, el tabaquismo se siga imponiendo.
En este punto debo aclarar, no sin vergüenza, que a pesar de ser consciente de los riesgos y de haberlos expuesto en distintas oportunidades en el ejercicio de mi profesión, sigo luchando, pero aún no le gano la batalla al tabaquismo.
Si bien es cierto que hoy la lucha contra el tabaquismo en el mundo es cada vez más fuerte y gobiernos y organizaciones lanzan campañas visuales agresivas en contra de la adicción que mata, también es cierto que generaciones enteras crecieron en un ambiente muy distinto, en el que el habito de fumar se presentaba como un acto no sólo elegante sino inofensivo.
Muchos hombres y mujeres de mi generación crecieron admirando la presencia y el aire de mundo del hombre Marlboro, mientras los espacios comerciales -y no comerciales- de medios audiovisuales e impresos asociaban permanentemente el cigarrillo con paradigmas como elegancia, actualidad, modernidad y madurez.
No busco justificarme, pero supongo que alguna porción de todo ese imaginario en el que crecí se quedo anidado en alguna parte de mi cerebro, alimentando mi propia insensatez.
Por eso son de avalar las cada vez más crudas campañas que advierten sobre los dramáticos efectos, que para la salud, representa el hábito de fumar.
De acuerdo con cifras de los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos -CDC-, en el 2007, último año del que existen datos estadísticos, murieron en este país, víctimas de cáncer de pulmón,  más de 158 mil personas.
La misma fuente señala que el cáncer de pulmón es la causa principal de muertes por cáncer, tanto en hombres como en mujeres y que el tabaquismo causa entre 80 y 90 por ciento de los casos de cáncer de pulmón.
Para muchos, dejar de fumar no es más que un acto de supervivencia. ¿Por qué esperar hasta entonces?
Para otros puede ser un acto de amor propio que, aunque difícil, puede significar una sensible diferencia en su estado anímico, emocional y físico y para muchos es un viacrucis.
Si está usted como yo, en la lista de quienes siguen perdiendo la batalla, lo ánimo a sumarse a la lista de vencedores. Esta columna es para mí un paso adelante, ¿cuál será el suyo?
 * Los CDC brindan respaldo a una red nacional de líneas telefónicas que apoyan de manera gratuita a las personas que desean “dejar de fumar” en cualquier lugar de los Estados Unidos. El número de acceso gratuito en español es 1-877-266-3863. También puede ir a www.smokefree.gov.
Un Servicio de La Red Hispana

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