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El Problema del Cigarrillo es la Dopamina

Por Luisa Fernanda Montero

Después de haber superado el tabaquismo -cosa que no fue nada fácil- y haber descubierto que la vida sin cigarrillo es mejor en muchos sentidos, me he detenido a pensar qué hizo que me apegara tanto a un vicio tan dañino.
Llegué a concluir que el asunto tiene que ver con la dopamina, con esa sensación de placer que genera la dichosa hormona al ser estimulada por los componentes del tabaco, la nicotina, el alquitrán o cualquiera que sea el culpable. Eso, claro, no es nuevo para nadie, pero me obliga a pensar por qué algunos humanos hemos buscado esas sensaciones en fuentes tan nocivas… creo que ahí hay una clave muy importante.
¿Qué me da el cigarrillo? ¿Por qué me siento satisfecho con uno en la mano? ¿Cuál es el vacío que pretendo llenar con el vicio?
Todos sabemos que fumar hace daño, que causa estragos en nuestro organismo, que puede llegar a matarnos, que nos hace oler mal, que nos da mal aspecto, que envejece y, sin embargo, aun a sabiendas de los daños, fumamos. También creo que para aquellos que están tratando de dejar de fumar, esa es una clave: la dopamina. ¿Cómo reemplazar la sensación de satisfacción que me da aspirar el humo de un cigarrillo?
Yo, por ejemplo, descubrí que me daba seguridad y entendí que mi problema no era el cigarrillo, sino mi inseguridad. En ese camino, empecé a trabajar para convertirme en una persona más segura de mí misma, y así pude deshacerme del fastidioso humo que lo abarcaba todo. Si la meta es dejar el cigarrillo atrás, tenemos que averiguar qué nos lleva a él. Muchas veces, cuando pensamos en dejar de fumar, nos enfocamos en la ansiedad que nos producirá el no hacerlo y empezamos a desesperarnos aun antes de intentarlo.
¿Por qué no pensar mejor en la sensación que puede producirnos saber que somos dueños de nuestra vida? ¿Que somos capaces de tomar decisiones? ¿Que estamos respetando nuestro cuerpo?
Cuando apagamos el último cigarro, los efectos en el organismo son casi inmediatos. A las pocas horas, disminuye el riesgo de muerte súbita y se elimina el monóxido de carbono en la sangre; poco a poco empieza a mejorar la capacidad física, como también nuestro olfato, nuestro sentido del gusto y nuestra piel. Pero aún más: pocos saben que a los veinte minutos de dejar el cigarrillo se reduce el ritmo cardiaco y la presión arterial; a los tres meses mejora la función pulmonar y la circulación, y al año se reduce el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria, entre otros.
Esas son buenas razones; pero cada uno tiene sus motivos, sus respuestas y sus caminos. La invitación es a descubrirlos; lo que encontremos sólo puede hacernos bien; es hora de darse cuenta de que nunca es tarde para mejorar nuestra salud y estilo de vida.
Si está tratando de dejar de fumar puede obtener ayuda en 1-855-DEJELO-YA o 1-855-335-3569, una línea de recursos y apoyo totalmente gratuita y visitando LaRedHispana.org para más información.
Un Servicio de La Red Hispana

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