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* A Phelps, ni Invitarlo a Comer ni Regalarle Zapatos; Come lo que Cinco Hombres y Calza del 14 * Bruce Lee, “Responsable” del Primer oro Para México * Su Madre Cruzó Como Otros Indocumentados; Ahora, él da Otro oro Para EU          * Las “Estrellas”, Entre Disfrutar la Fama y sus Comodidades o Convivir con el Mundo del Deporte
PEKIN, China.- Tres comidas diarias, que aportan poco más de 10,000 calorías, es la dieta del atleta olímpico más laureado de todos los tiempos. Por otro lado, finalmente se escuchó en Pekín el himno mexicano, y todo gracias a  Bruce Lee. Asimismo, un hijo de indocumentados mexicanos se convierte en orgullo estadounidense, mientras las estrellas del deporte profesional son acosados, sí,  pero disfrutan del espíritu olímpico. 
No hay nutricionista en el mundo que recomendaría la dieta del nadador estadounidense Michael Phelps, quien por cierto calza del número 14.    Las tres comidas diarias del dueño de ocho medallas de oro en estos juegos es extremadamente rica en carbohidratos y aporta poco más de 10,000 calorías, suficientes para hacer que cualquiera engorde varias libras de una sentada.
Su desayuno consiste de tres sandwiches de huevo frito con queso, tomate, lechuga, cebolla frita y mayonesa; tres hot cakes con chispas de chocolate; una “tortilla” de cinco huevos; tres rebanadas de pan francés con azúcar; un tazón de cereal de maíz y dos tazas de café. Para su comida, el joven de 23 años consume medio kilo de pasta; dos sandwiches grandes de pan blanco con jamón, queso y mayonesa y una bebida energética y, para la cena, Phelps se come otro medio kilo de pasta en salsa carbonara, una pizza grande y otra bebida energética. Y si usted  se pregunta cómo es posible que después de comer tanto se pueda conquistar un nuevo récord de medallas de oro, Phelps lo desquita todo entrenando en la alberca cinco horas diarias. “Comer, dormir y nadar, es todo lo que hago”, dice.
Los surcoreanos habrán sido los padres del taekwondo, pero los latinoamericanos son sus hijos más aventajados. Quien lo dude, puede preguntarle al mexicano Guillermo Pérez, quien el miércoles derrotó al dominicano Gabriel Mercedes en la batalla por el oro en la división de los 58 kilos para percibir lo que el taekwondo significa en su vida: “¡Todo!”, exclamó Pérez, tras conquistar la primea medalla de oro para su país en estos Juegos Olímpicos. Lo que quizá no muchos saben es quién lo inspiró a soñar. A los cuatro años, Memo comenzó a lanzar sus primeras patadas al aire en su natal Michoacán, en un primer intento por imitar a su ídolo Bruce Lee, la leyenda china de las artes marciales.     “Recuerdo cuando era niño, que mis papás me llevaban cada domingo al cine a ver películas de artes marciales. Me gustaban en especial las de Bruce Lee, quien me fascinó al verlo lanzar sus golpes y patadas para ayudar a los más desposeídos… Bruce Lee es mi héroe”, dice Pérez.
Como Guillermo Pérez, Henry Cejudo también tuvo a sus héroes: sus padres mexicanos.
Sus compañeros de equipo le llaman “bebé”, pero Henry se ha convertido en un hombre de tanto batallar con la vida y de recibir golpes que duelen más en el alma que en el cuerpo. Pero a pesar de toda su fortaleza no pudo contener el llanto cuando recibió su medalla de campeón olímpico de lucha libre tras vencer al japonés Tomohiro Matsunaga en la división de 55 kilos.
“Fue como si esa medalla resumiera todo lo que he pasado”, expresó el joven estadounidense de 21 años. “Sé que la frase se ha dicho muchas veces, pero estoy viviendo mi sueño americano en este momento, y porqué no, también un sueño mexicano”.
En lo más alto del podio, con la medalla apretada entre las manos como si quisiera quebrarla en dos, Henry pensó en su madre y en su familia en ese México al que siempre lleva cerca, a pesar de no haber nacido en él. Sólo de oídos sabe Cejudo cómo su madre, Nelly Rico, cruzó la frontera junto a su padre como tantos indocumentados para buscar un mundo mejor, y de sus movimientos constantes, de ciudad en ciudad, guiada a veces por su voluntad y otras por el destino.
“Quisiera tanto que estuviera aquí a mi lado”’, exclamó Henry. “Ella ha hecho tanto por mí y por mis hermanos. Ojalá pudiera quitarme la medalla y ponerla en su cuello; el oro será para ella. Nosotros le decíamos en casa “La Terminator”, porque es una señora muy fuerte. Sólo así nos sacó adelante”.
Y mientras atletas como Henry Cejudo saltan a la fama en Pekín, es posible que otros hubieran preferido llegar a esa ciudad sin el sello de estrellas. 
El equipo de futbol brasileño se reportó a la Villa Olímpica el lunes y de inmediato comenzó el caos. Ronaldinho, astro del AC Milan, trató de hacer fila en la cafetería con una bandeja y el lugar, con cabida para 5,000 comensales, se llenó de voluntarios y otros atletas en busca de autógrafos y fotos.
El siempre sonriente Ronaldinho trató de complacer a los fanáticos, pero la situación empeoró al punto que tuvo que ser escoltado a una mesa por guardias de seguridad y alguien hizo la fila por él. El equipo brasileño acortó su almuerzo porque los jugadores se sintieron atrapados por los admiradores.
Escenas similares ocurrieron alrededor de tenista español Rafael Nadal, el jugador chino de baloncesto Yao Ming y el también estrella de la NBA, el alemán Dirk Nowitzki, así como al futbolista argentino Lionel Messi, que rechazaron ir a hoteles elegantes para poder compartir con el resto de los atletas en la Villa Olímpica.
Estas figuras comparten apartamentos con dos o cuatro compañeros, comen en el restaurante de la villa, toman los autobuses para ir a diferentes lugares y pasan el tiempo libre en el café de internet, el gimnasio y el salón de juegos.
En la villa se hospedan 16,000 huéspedes en 42 torres. Cada dormitorio tiene una cama, una mesa de noche, lámpara, espejo, armario y paredes decoradas con pinturas de escolares de Pekín. En las habitaciones no hay televisores ni acceso a internet.
Los equipos masculinos y femeninos estadounidenses de baloncesto prefirieron quedarse en el hotel Intercontinental, de cinco estrellas, en el distrito financiero, pero han visitado la villa con frecuencia y comido allí en algunas ocasiones. Los estadounidenses dijeron que no querían sentirse aislados, como ocurrió con el equipo del 2004, cuando se hospedó en el crucero de lujo Queen Elizabeth II, anclado en la costa griega. Sin embargo, no pueden pasear por la Villa como atletas normales. Cada vez que lo hacen los acosan.
Los tenistas Roger Federer y Venus y Serena Williams también se hospedan en un hotel de primera clase.
“En Atenas era un poco difícil”, dijo Federer, refiriéndose a la Villa Olímpica de los Juegos Olímpicos del 2004. “Tomar el autobús y no tener control de mi propio horario, y mucha gente me reconocía en la Villa. No lo disfruté tanto como en Sidney, que me encantó”.
Cuando Federer fue a Sidney no era tan famoso, de modo que pudo moverse con más libertad. El tenista es famoso por ser muy fastidioso sobre su horario y valora su privacidad, así que la Villa no le convenía.
Rafael Nadal, por su parte, está alojado en la Villa desde la ceremonia de inauguración, y le gusta mucho. Después de ganar la medalla de oro, dijo que tal vez no la hubiera ganado si se hubiera hospedado en un hotel.
“Es muy diferente de los torneos regulares en una gira. Uno está en la Villa Olímpica, así que siempre es muy agradable estar rodeado de deportistas de todo el mundo”, expresó Nadal. “Les agradezco a los otros atletas españoles por venir a apoyarme”.
Al igual que los otros multimillonarios, Nadal es acosado en busca de autógrafos y fotos, pero ha recibido de buena gana este inconveniente. Quizás es porque es un muchacho sencillo procedente de Mallorca, o tal vez porque todo esto es nuevo para él.
“Me han fotografiado algunas veces y he firmado algunos autógrafos”, dijo. “Pero siempre ha sido un placer, porque lo he hecho con otros deportistas. Siempre es una sensación agradable tomarse una foto con otro atleta, ¿no?”.
Nowitzki concuerda. Se está alojando en la Casa de Alemania junto a otros compatriotas olímpicos y ha tratado de asistir a todas las competiciones que ha podido. Hasta ahora ha visto partidos de balonmano, hockey sobre hierba, voleibol de playa y tenis de mesa.
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