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Ataque de Pánico

Por Graciela Baugher

Los ataques de pánico son periodos en los que una persona sufre de una manera súbita o inesperada un intenso miedo o temor extremo con una duración que va de minutos a horas. Esta aparición temporal o aislada de miedo se presenta sin motivo aparente, causando un malestar intenso que se inicia bruscamente.
La crisis de pánico puede alcanzar su máxima intensidad en unos 10 minutos y puede durar unos 30 minutos o más.
El individuo que sufre de estos episodios de pánico se siente súbitamente aterrorizado sin una razón evidente para sí mismo o para los que lo rodean. Durante estas crisis la persona piensa que le va a dar un ataque al corazón, que se va a morir o que se va a volver loca. Siente cómo si algo terrible le va a pasar y no tiene ningún control sobre ello. Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento, lugar o en los sitios menos esperados, sin previo aviso e incluso cuando estén durmiendo. Si la intensidad de la emoción no disminuye en una situación desencadenada por un evento, el individuo puede hacer un esfuerzo desesperado por intentar escapar de dicha situación.
Muchas personas hoy en día padecen de estas crisis o ataques, que parecen ser cada vez más frecuentes en la era moderna. Sin embargo, es la respuesta de alarma natural de nuestro cerebro. Cuando nuestro cerebro percibe un peligro o amenaza extrema, automáticamente dispara una respuesta de alarma, conocida como de “huir, pelear o paralizar”. Lo que hace el cerebro (en la parte más rudimentaria, donde están los instintos) es preparar el organismo para huir de la amenaza o, si esto no es posible, para pelear y salvar nuestra vida. En algunas personas esta alarma se activa sin ninguna razón aparente y desarrolla un ataque de pánico o ataque de ansiedad.
Del 10 al 20% de las personas tendrán un ataque de pánico en el transcurso de su vida. Las mujeres son más afectadas por estos ataques que los hombres. Este trastorno es una enfermedad grave y puede ser más incapacitante que la depresión; una de cada cinco personas que sufren este trastorno intentan suicidarse.
Entre los síntomas de estos ataques podemos incluir: – Palpitaciones rápidas o violentas con elevación de la frecuencia cardiaca (taquicardia). – Dolores en el pecho, una punzada o un piquete. – Vértigo, náusea, mareo, perdida del equilibrio. – inestabilidad, mareo o desmayo. – Dificultad para respirar (disnea respiratoria). – Transpiración, sofoco, escalofrío. – Sensación de ahogo o falta de aliento. – Sensación de atragantarse. – Opresión o malestar en el tórax. – Molestias abdominales. – Entumecimiento en las manos, temblor o cosquilleo. – Deformación de la percepción o sensación de estar soñando. – Temblores o sacudidas. – Sudoración. – Sensación de parálisis. – Sensibilidad o debilidad. – Zumbido en los oídos. – Calor o frío exagerado. – Sensación de terror (sentir que algo horrible va a pasar y que no puede evitarlo). – Angustia, desespero. – Miedo a perder el control y hacer algo que le cause vergüenza. – Miedo a morir. – Miedo a volverse loco. – Otros.
Muchas persona con este trastorno encuentran ayuda hablando con un médico o terapeuta especializado en la salud mental. La Técnica de la Liberación Emocional es muy efectiva en estos casos.
Graciela Baugher, CCHt. 303-775-9060. www. gracielabuagher.com

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